¿Por qué será tan corta la noche?
Me gusta tocar com mis dedos tús labios hasta que, sin querer, los habres, y puedo ver como sale tu deseo, tanto tiempo encerrado por malas experiencias, escondido, cicatrizando las heridas de la confianza.
A tí no te importa que mis dedos huelan a miseria, a tabaco, y a barras de bar, en realidad te fijas en mi temblor, en mi miedo, en mi respiración, en el pequeño latir de mi ruín corazón, el latir que tu povocas. En fín, en mi deseo.
Solo por ello sabes que puedes confiar en mí, no necesitas palabras, ni promesas, ni conversaciones sobre temas vanales, no te hace falta un chiste para arrancarme esa estupida sonrisa que se quedó tanto tiempo atascada en una simple mueca de falsa alegría. Ni siquiera te hace falta mi nombre para saber que esta noche, soy solo para tí.
Para tí, sola, conmigo, esta noche, solo esta noche, y mañana...., mañana Dios dirá.
Intento contener la respiración en un vano esfuerzo por detener el tiempo, me falta el oxigeno, pero sigo resistiendo, el reloj parece a punto de pararse, el sol, que amenazaba con arrebatarte de mis brazos, parece esperar paciente a nuestro último beso.
Han pasado unos minutos y me mareo, mi cuerpo está rojo, como mi cuenta corriente, habro la boca y se escapa un poco de aire, un suspiro, lo suficiente para que el mundo arranque, el reloj corra endemoniado, y el sol de paso a que la vida corra por las calles, mientras, destroza con su luz nuestro pequeño mundo de felicidades.
Ahora toca esperar de nuevo la ansiada Luna, que es la única que comprende nuestras miradas.
Nani dijo
Me ha gustado. Mucho.
Un saludo.
3 Diciembre 2005 | 08:20 PM